Sushi
Parrillada
Mediterránea
Asiática


Lussich
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Podría decirse que Martina Alonso no me invitó a conocer su restaurant, sino su casa. Ubicada en Punta Ballena, este predio le pertenece a su padre -bisnieto de Lussich- desde hace más de 30 años. Un bosque enorme con mesitas dispersas, luces colgando y una huerta, abren paso a el hogar que alberga la cocina en dónde Martina produce un menú basado en productos locales y en donde casi toda la propuesta consiste en platos pequeños para compartir. 

Martina es fotógrafa de comida y diseñadora. Desde que nació está vinculada al mundo gastronómico ya que su familia es propietaria de Oliva y Sal, otro restaurant cercano. Su inquietud por cocinar se despertó hace un tiempo y fue luego de estudiar en el Gato Dumas que se sintió realmente preparada para pasarse al otro lado del mostrador y encarar algo propio. 

Llegamos a las 22.30 y a pesar de que era pleno febrero, hacía mucho frío. No tuvimos opción y sentarnos en el espacio de adentro fue obligatorio. Mientras mi amiga paseaba junto con uno de los mozos por la huerta e intentaba adivinar todos los cultivos que tenían yo agarré una mesa y me dediqué a leer detenidamente todo el menú, que por suerte tenía solo una página. La primera decisión iba a ser si pedíamos una Jariola (un refresco natural local) o una cerveza artesanal marca Boar. De manera unánime fuimos por la cerveza y con ella en mano comenzamos a indagar el menú. La bruschetta de reblochón era una fija ya que el queso era de Nonno Antonio, una granja cercana al restaurant que mi amiga hace tiempo me viene mencionando. La otra opción segura eran los cakes de siri pero no tuvimos suerte y ya no quedaban más. "Todo lo que tenemos es fresco y la mayoría local, trabajamos de esa manera y por eso hay veces que las cosas se terminan o a pesar de estar en carta ese día no lo tenemos." Así es que tampoco ese día tenían la corvina con couscus y mojo de alcaparras.
Nada de eso importó; comprendo esta política y la apoyo al cien por ciento, asi que no me enojó, sino por el contrario, me facilitó el resto de la elección ya que del menú me hubiera pedido casi todo.

"Qué lugar ideal para ir con una primera cita" pensé al rato, mientras sentada desde adentro veía una mesa grande de siete u ocho amigos charlando, tomando vino y riéndose con fuerza. Y me contagiaron enseguida ya que acto seguido salí para afuera y una familia argentina muy simpática me invitó a sentarme con ellos para compartir una copa de vino más y charlar (sobre comida, obvio). Una hora y pico más nos quedamos hablando de lo lindo que era la zona en la que estábamos y de los bien que comemos en Buenos Aires. Y no me extrañó que nada de eso sucediera. La energía que tiene ese lugar, la paz que transmite y el contacto directo con la naturaleza genera un ambiente único, que une a cualquiera y da felicidad al que lo visite.

Volveré la próxima con más amigos o con familia o con quien sea, todos estarán encantados con la posibilidad de desconectarse un rato del acelere en el que se vive, tomarse un rico vino o cerveza y probar las recetas repletas de amor que prepara Martina.
 


Qué pedimos: bruschetta de reblochón (con higos frescos y rúcula), hummus con cordero especiado, brie caliente (con miel picante y almendras tostadas), entraña jugosa (con zapallo asado y chimichurri de cilantro), langostinos a la plancha (con boniatos asados y criolla de mango) y moussaka griega de cordero. De postre probamos la ananá asada especial (canela, clavo, jengibre) con crema batida, coco tostado y ralladura de lima.

Lo mejor: la moussaka griega de cordero.

Tip: reservar antes de ir.


web

Dirección: Av. Antonio Lussich
23000, Maldonado.
Balneario: Punta Del Este.
Teléfono: (+598) 
Precio: $$$$

Fotos por: Martina Alonso

 
Rudy Burgers

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¿Qué onda vos y la comida?-Mano a mano con Manu Da Silveira

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