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Lo de Tere - Selección #Itaú

Lo de Tere - Selección #Itaú

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Ícono del balneario de Punta Del Este desde 1993 y situado en plena rambla portuaria, Lo De Tere es hoy símbolo del buen comer, producto en parte del profesionalismo y constancia de María Elena Marfetán, chef y dueña -junto a su familia- del lugar. Su historia amerita un capítulo aparte ya que María, con 8 años, trabajaba en la cocina del restaurant de sus padres en La Paloma. Esa niña, que creció comiendo pescados y mariscos y que se sumergió de tan chica en ese mundo para mi tan fascinante, no sólo no se desvió nunca de ese camino sino que lo fortaleció y lo profesionalizó. Estudió gastronomía en la Escuela Superior de Hotelería del Uruguay y también en Lyon, Francia. Hizo temporadas en diversos restaurantes y viajó por el mundo para profundizar en este arte.
De todas formas, más allá de las formalidades de su currículum, lo más destacable de María es, en mi opinión, su pasión por trabajar con productos locales, su constante búsqueda de materia prima exclusiva y de calidad y su compromiso con el desarrollo de la gastronomía del país. Esto ha convertido a Lo De Tere en un referente y ha hecho que sea mucho más que un restaurant clásico por el que pasan turistas de casualidad. 

Con todo este conocimiento fue que me dirigí a conocer este lugar que me recibió con una mesa grande de mantel blanco, ubicada en la parte de afuera del lugar, la que da a la rambla. Abro el menú y enseguida esbozo una sonrisa. Gran sorpresa me llevé al ver una carta totalmente creativa y única. Nada del clásico “ojo de bife con papas fritas”, esto era otra cosa. "José Sabía" se llamaba la primera entrada que leí que consistía en unas mollejas doradas en salsa de maracuyá. Lo seguía un plato llamado "Dueña de tus silencios, esclava de tus palabras" que era el nombre que hacía referencia a la lengua que fue cocinada 17 horas a 70 grados. Otros se llamaban "Capitán Nemo", "Iñaki", "Como dios manda"... Estuve 15 minutos leyendo la carta y no me cansaba. Por suerte Mika, la moza que nos atendió, la tenía clarísima y nos ayudó desde el primer momento. "Acá hay gente muy preparada lo que pasa, hay mozos que están desde 1993, imaginate" me comenta, al felicitarla por la atención que estábamos recibiendo. 

Comenzaron a llegar los platos y uno era mejor el que otro. Un carpaccio de pulpo que era una obra de arte, una lengua tan tierna que no se precisaba cortarla con cuchillo, una merluza con un crocante de almendras soñado, un cangrejo con sabor único y una pasta al dente con los camarones en su mejor punto. Probé pescas que no consumo habitualmente como la pescadilla y otras que desconocía como por ejemplo el sargo. La creatividad y excentricidad máxima llegó con los postres, que probamos desde un bizcochuelo de albahaca con helado casero de tomate hasta una trilogía armada a base del fruto butiá. 

Pasaron tres horas desde que nos sentamos y el lugar estaba cerrando. María Elena iba y venía cargando cajas, levantando cosas, ordenando. "Acá no se para nunca, no hay mucho descanso, pero es lo que amo hacer" me dice con una gran sonrisa. Ahí se sube a su auto y se larga a hacer los mandados para el turno de la noche.

"Y así es que este lugar no tiene por lo pronto ni Facebook, ni Instagram, nada. Yo quiero que la gente viva lo que hacemos realmente y no a través de una foto". Y ahí hay un punto en que concuerdo, paradójicamente, no hay red social, ni prensa, ni artículos que reflejen el trabajo intenso que este lugar viene haciendo todo el año desde hace más de 25 años. 


Qué pedimos:  cangrejo siri en su cáscara, carpaccio de pulpolengua a la vinagreta, merluza negra del Atlántico Sur (con verduras salteadas y espuma de almendra), pescado de roca (con arroz urumati, remolacha y cantimpalo), ravioles caseros teñidos con tinta de sepia (rellenos de cangrejo siri), pescadilla (con alga fresca más conocida como lechuga de mar, legumbres y una espuma de aire de mar que en el plato simula ser la parte de las rocas) y un lomo con chimichurri casero (acompañado de puerro y papa).
De postre probamos el bizcocho de albahaca con frutos rojos y helado casero de tomate, la milhojas de masa filo con crema pastelera de butiá (más una cápsula de licor de butiá y una crema de butiá con espuma del mismo fruto), el postre a base de dulce de leche y banana y el de chocolate que es una combinación de tres tipos de chocolate.

Lo mejor: los ravioles, el cangrejo y el bizcocho de albahaca.

Tip: abre todo el año y además pagando con tarjetas de débito y crédito Itaú tenés un 25% de descuento los martes, miércoles y jueves (hasta el 01/03/2018).
*Para ver el resto de los restaurantes que tienen descuentos entrá a itauverano.com.uy


web

Dirección: Rambla del Puerto c/Calle 21, Maldonado.
Balneario: Punta Del Este
Teléfono: (+598) 4244 04 92
Precio: $$$$$

Fotos por: Sabrina Srur

 
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